13 Mar El fraude en pagos: un riesgo latente para las empresas y su prevención desde la dirección financiera
En el mundo empresarial actual, donde la digitalización y la conectividad han acelerado los procesos financieros, también han crecido los riesgos de fraude en los pagos. Desde ataques de correo electrónico comprometido (BEC) hasta sofisticados fraudes por deepfake, las amenazas evolucionan constantemente, poniendo en jaque la seguridad financiera de las empresas. Ante este panorama, los directores financieros (CFO) deben asumir un papel proactivo y estratégico en la prevención de estos delitos.
Uno de los mayores riesgos proviene del spear phishing, donde los ciberdelincuentes explotan vulnerabilidades en la autenticación y los procedimientos de acceso. Con una estrategia bien orquestada, los estafadores consiguen engañar incluso a los empleados mejor entrenados, logrando desviar fondos mediante transferencias fraudulentas. Si a esto sumamos la posibilidad de que exempleados mantengan acceso a cuentas bancarias o que las operaciones financieras carezcan de un control adecuado, el escenario se vuelve aún más preocupante.
Según estudios reciente, el 60% de las organizaciones informaron un aumento en los niveles generales de fraude en los últimos 12 meses, atribuido en parte a la digitalización de los procesos empresariales. Esto deja en evidencia que los sistemas de pago tradicionales siguen siendo un blanco fácil para los delincuentes. La sofisticación de los ataques también ha permitido la proliferación de fraudes por deepfake, donde la falsificación de la voz de altos ejecutivos puede engañar a empleados para realizar transacciones ilícitas.
Ante esta realidad, la solución no se limita a la tecnología, sino a la combinación de herramientas avanzadas con una cultura organizacional robusta en prevención del fraude. La estandarización de flujos de trabajo, la implementación de autenticación multifactor y la vigilancia constante de cuentas bancarias y transacciones sospechosas deben convertirse en pilares fundamentales de la gestión financiera moderna.
Es crucial que las empresas adopten soluciones de detección de fraude en tiempo real y sistemas de monitoreo de pagos que alerten sobre actividades inusuales. Un pago a una cuenta nueva, una transacción a un país donde la empresa no tiene proveedores conocidos o un cambio en una orden de pago previamente registrada en el ERP son algunas señales que deben generar una alerta inmediata. Además, la separación de funciones dentro del equipo financiero es una medida fundamental para reducir riesgos.
No obstante, la mejor defensa sigue siendo la formación continua y la creación de una cultura de concienciación sobre el fraude. No basta con implementar tecnología avanzada si los empleados no están capacitados para reconocer y responder ante amenazas. La prevención debe ser algo natural dentro de las organizaciones, asegurando que cada miembro del equipo entienda su rol en la protección de los activos financieros de la empresa.
El fraude no solo supone una amenaza financiera, sino que también supone un riesgo para la integridad de toda la empresa. Con técnicas avanzadas, los estafadores buscan vulnerabilidades en los procesos para explotar cada debilidad. Por ello, la prevención es la mejor defensa. Los CFO tienen la responsabilidad de liderar la lucha contra el fraude, integrando tecnología, procesos seguros y una cultura organizacional orientada a la prevención. Solo así podrán garantizar que sus empresas no sean víctimas de un delito que, además de pérdidas económicas, puede causar daños irreparables a su reputación y confianza en el mercado.
Esther Nieto Cabrera, Socia-Directora de All CMS.
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