15 Ene 2025: Menos promesas, más resultados
En 2025, nos encontramos en un punto de inflexión decisivo. Durante años, las promesas de la tecnología como impulsora de productividad y rendimiento empresarial han sido grandilocuentes. Pero la realidad a menudo ha decepcionado: el gasto en tecnología no siempre ha producido los beneficios esperados, generando frustración y dudas razonables.
El problema no radica en la falta de innovación, sino en la desconexión entre las expectativas y los resultados. Tecnologías como el cloud, Big Data, el SaaS y la inteligencia artificial generativa prometen transformar la manera en que operamos. Sin embargo, el aumento exponencial del gasto en TI plantea una pregunta incómoda, pero fundamental: ¿Qué estamos realmente obteniendo por todo el dinero que invertimos?
La buena noticia es que en 2025 finalmente tenemos las herramientas necesarias para responder esta pregunta. Gracias a la evolución de tecnologías avanzadas, las empresas pueden rastrear y asignar el gasto en TI con un nivel de granularidad sin precedentes. Pero esto no es solo un cambio de modelo de gasto de CAPEX a OPEX; es un cambio profundo en la forma de gestionar y aprovechar los recursos tecnológicos. Es un cambio cultural que exige pasar de la opacidad al control total, de la mera promesa al rendimiento tangible.
La transparencia del gasto ya no es una opción, es una necesidad. Y el desafío no es únicamente reducir costes, sino usar esta claridad para impulsar comportamientos responsables en toda la organización. La clave está en convertir los datos en decisiones, y las decisiones en valor.
Cuando líderes de negocio, responsables o directores de departamento tienen acceso a datos precisos sobre cuánto cuesta realmente usar un SaaS, realizar consultas con IA generativa o consumir servicios en la nube, pueden tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, algo tan simple como una mala formulación de prompts en herramientas de IA puede disparar los costes de manera significativa. Esto obliga a las empresas a capacitar a sus equipos para trabajar de manera más eficiente, evitando derroches y maximizando el retorno.
Además, ya están adoptando prácticas que permiten un control más riguroso del gasto en la nube, como las FinOps. Pero esto no se trata solo de usar herramientas de seguimiento; es una invitación a empoderar a las unidades de negocio para que tomen acción, para que sean parte activa en la optimización del uso de la tecnología.
El futuro: menos ruido, más impacto
La productividad tecnológica no se trata de gastar más, sino de gastar mejor. No se trata de seguir acumulando herramientas y sistemas, sino de exprimir al máximo cada euro invertido. En 2025 tenemos en nuestras manos el poder de cerrar la brecha entre promesa y rendimiento, pero esto requiere valentía para cambiar la narrativa.
El éxito no dependerá solo de la tecnología disponible, sino de nuestra capacidad para transformar la transparencia en acción, el gasto en valor y las promesas en resultados. El futuro pertenece a aquellos que saben que la tecnología es un medio, no un fin.
¿Estamos preparados para asumir este cambio? La respuesta no está en los sistemas, sino en cómo los utilizamos.
Jesús Pombo Lanza, economista forense, valorador de empresas y consultor en reestructuración financiera y transformación digital.
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